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Los Talleristas Publican

-6-

Autora: Paula Montenegro

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Una Navidad con quejas

I

Me gustaría saber por qué a nosotros los chicos nos dicen cosas que a veces no se cumplen.
Los grandes nos dan muchas explicaciones sobre la Navidad y el trabajo de Papa Noel.

Cuando le escribí la carta tuve que pensar mucho para elegir algo de todo lo que realmente yo quería. Así me dijo mamá que se escriben las cartas a Papá Noel porque entonces él puede elegir entre las cosas que yo le pido.

Me acordé de la muñeca que habla y camina que está en la vidriera de la juguetería en la esquina de la Avenida. Siempre que vuelvo del colegio me paro a mirarla. Tiene zapatos blancos, un vestido rosa; lleva cartera y un tapado. El pelo rubio y largo atado con dos cintas de color violeta. En la caja dice que se llama como yo: Micaela.
Mamá me dijo que no me la puede comprar porque es muy cara. Entonces pensé que Papá Noel a lo mejor me la podía traer para esta Navidad.

También pedí un perro. A los chicos nos gustan los perros. Nos hacen compañía y juegan con nosotros. Como no podría tener un perro grande en el departamento decidí elegir ese chiquito todo blanco que vi en la veterinaria. Siempre parece dormido. Cuando me acerco al vidrio levanta las orejas y con mucha fiaca me mira y vuelve a acostarse.

La carta continuaba con una soga para saltar; unas pinturitas para cuando me disfrazo, un libro de Princesas y también un juego para la computadora. Aunque ya sé que a mamá mucho no le gusta que me siente a jugar ahí.

En letra más chiquita -porque ya no me entraba en el papel- le pedí unos caramelos y chocolates porque a lo mejor no podía con tantos regalos.

En esa carta hubo algo especial que le pedí: Paciencia.

Si. Suena raro que una chica le pida paciencia a Papá Noel. Pero la verdad es que estoy cansada de escucharla a mamá decir siempre lo mismo:
-Que poca paciencia que tenés, Micaela! -Podés aprender a esperar?. –Cuando vas a tener un poco de paciencia!!!. –Ya te dije que esperes, que estoy terminando de hablar por teléfono! (mamá habla mucho por teléfono!) ....
Asíque querido Papá Noel necesité pedirte un favor muy grande. Cuando me traigas los regalos de Navidad dejame también en el arbolito un poco de paciencia.
Paciencia. Porque me dijo mamá que no se compra.

II

Llegó la Navidad. Como todos los años vino mi tía Teresa que no sé muy bien por qué pero cuando viene a casa se sienta en el mismo sillón. Siempre está sola. Dicen que trabaja mucho.
Vinieron mis abuelos. Tres de mis abuelos porque al papá de mi papá yo no lo conocí. Murió muy joven. Fumaba mucho y el corazón le dejó de latir un día, y por eso mi papá también dejo de fumar.
Luis, su hermano también estuvo esa noche. Vive lejos de Buenos Aires, creo que San Juan se llama la provincia. Tiene una casa muy linda. Yo me acuerdo bien porque fuimos un verano que hacía mucho calor. No podías salir a la calle al mediodía. Nos quedábamos con mis primos jugando en el cuarto con la persiana baja. Dos primos tengo en San Juan: Tomás y Malena.

Estábamos todos listos para empezar a abrir los regalos.
Me regalaron la muñeca que tiene mi nombre. Y también los chocolates. Platos y cubiertos para jugar a la cocina. Maquillaje para la cara cuando soy la mamá de Micaela. Y el juego para la computadora. Qué suerte que Papá Noel me trajo un juego de esos con palabras, letras y números. Esos le gustan a mi mamá.

El perro no vino esta Navidad. Seguro que es muy difícil para Papá Noel traer un perro en el trineo. Hace mucho frío.

Estoy muy enojada con él. Le pedí paciencia y no me la trajo.
Le expliqué en la carta que mamá ya me estaba cansando (porque no tengo paciencia) y necesitaba paciencia. Que no podía esperar una Navidad más.

III

Papá Noel se olvidó.

Dice mi mamá que es muy difícil envolver la paciencia. Pero yo creo que él puede hacer esas cosas. Y que no está solo para envolver los regalos.
Los duendes buenos lo ayudan con todas las cartas. Yo lo vi en un aviso por televisión.
Entonces, por qué no me la trajo?

Esto no va a quedar así!! Estoy muy enojada con Papá Noel! Yo la escuché a mamá que en los negocios existen libros de queja. Leí también esos carteles que dicen: “Libro de queja a disposición del publico”.
Decidí escribirle a mi primera carta para el libro de quejas.

Papá Noel me contesto!. Cuando volví del colegio había una carta en la mesa de mi cuarto.
Y mamá dejó de colgar la ropa y me la leyó.

Respiré profundo. Eso dice Papá Noel que hay que hacer cuando uno está impaciente. Que la paciencia uno la tiene que ir logrando solita. De a poco. Que voy a aprender a esperar cuando quiero contar lo que hice en el fin de semana, cuando juego al elástico. Cuando necesito explicarle algo a mamá y ella está ocupada haciendo otra cosa, cuando tengo que atarme los cordones. (pero me cuesta mucho!). Cuando me dicen: A bañarse Micaela! Y yo estoy justo viendo mi programa preferido.
En la carta me explica que la paciencia es algo que uno puede aprender a veces contando hasta diez.
Que no todas las cosas son como a mi me gustan y que saber esperar es algo que se logra de a poquito.

Ah! Me escribió algo más Papá Noel. Parece que yo fui la primera persona que escribió en el Libro de quejas.

(inspirado en mi hija Victoria)

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MENTIRAS

Mentiras. Mentiras que desvelan, que ultrajan, que ulceran.
Mentiras fabuladas, endemoniadas, calculadas, calladas.

Mentiras que llegan al alma, a mis huesos, a mi sexo,
a cada una de las horas de mi tiempo;
al agua de río,

al agua de mar.

Mentiras con orgullo,
jactancia.
Mentiras industrializadas,
Sin límites.

Mentiras que cierran o abren.
Mentiras en frascos chicos y en paquetes grandes.
Mentiras por todo.

Por nada.

PALABRAS:

Elijo las palabras
que acompañan
las horas de mi tiempo.

Amor, amigo, valor,
y certeza.
Un puente entre vos y yo.
Elijo escuchar
verdad y dolor.

Compartir.
Vos elegís observar,
yo te quiero
Vos
Silencio.

Elijo tres letras.
F I N

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PACTO

Prefiero ignorar
el movimiento acompasado
de esa soledad que agrieta el alma.

No quiero ver
tu mirada perdida en la ventana
gritando ya no sé qué nombre
cuál letra;
qué desvelo disfrazado de ilusión,
de sueño,
esa gran mentira que repetis frente al espejo
mirando el reflejo de tus pupilas.

Elijo no adivinar
tu último pensamiento antes de dormir,
ni conocer
el plan para mañana.

En este territorio
hago lo que puedo,
y en ese puedo
asesinado el camino
que íbamos a escribir.

Elijo no saber
dónde está tu mano en este instante;
a dónde van tus letras,
en qué piel vas a acomodar
la cobardía,
en la mía.
el cansancio.

Elijo no saber

cuál es

tu pacto con la vida.

CONTIGO

Amores que matan nunca mueren”
Joaquín Sabina.

En ese contigo
me quedé con vos.

No sé cómo.
quiero cuidarte
y estar así.
Atenta a tus ojos,
y que en este amor guapo
vos

mueras por mi.


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INCONSCIENTE

No quiero dormir
no cierro los ojos
no quiero soñarte.

Libérame.

Este duelo
lo seguiré peleando con ojos abiertos.

Despierta,
como sólo sé vencer.

Paula Montenegro
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